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ABONADO – EL NITRÓGENO (N)

Tal y como comentamos en nuestra anterior entrada ​”¿QUÉ SON LOS ABONOS? (2ª PARTE)“, vamos a publicar cada cierto tiempo un post específico de cada uno de los minerales que nutren a las plantas.

En esta ocasión le toca al:

NITRÓGENO

N2 → NH3 → NO2 → NO3

¿PARA QUÉ SIRVE EL N?

El nitrógeno es el elemento que más consume el mundo vegetal para desarrollarse. Es básico para formar moléculas tan indispensables como por ejemplo los ácidos nucleicos (estructuras básicas del ADN), proteínas, o la clorofila (biomolécula indispensable para obtener energía de los rayos del sol).

Si las plantas no obtienen N para sintetizar esta última, se generarán carencias, y sus consecuencias, causando el síntoma más destacado de la falta de N, la clorosis generalizada de la planta. Es decir, si no hay N, no hay clorofila y si no hay clorofila, no hay verdor y si no hay verdor, no se acumula energía del sol y si no hay energía, la muerte.

 

¿CÓMO SÉ QUE MI JARDÍN SUFRE DE FALTA DE N?

Vale, vayamos por partes. Supongamos que con la ayuda de un profesional hemos detectado una deficiencia de N (nitrógeno) en nuestro jardín. Esto es:

  • Crecimiento atrofiado:
    • Las hojas: se para el crecimiento (sobre todo las jóvenes).
    • El tallo: también se para el crecimiento, tanto en longitud como en grosor.
  • Color verde pálido o amarillento generalizado, por la incapacidad de generar clorofila y en consecuencia, la incapacidad de absorber energía de la luz solar por la falta de esta biomolécula.
  • Las hojas empiezan a marchitarse y a secarse, como de color café claro o amarillento.
  • Senescencia temprana de las hojas viejas.
  • Aumento excesivo de la raíz, dándose plantas con mucha raíz y poco tallo.
  • Los síntomas están generalizados en una zona concreta de nuestro jardín, lo que indica que por alguna causa, ese suelo ha perdido N.

Ahora sabemos que debemos ABONAR con un fertilizante rico en N, que podemos escoger entre:

  • Un abono compuesto o complejo, es decir, un abono que contenga N y algún o algunos elementos más.
  • O con un abono específico o simple que solo contenga N.

Centrémonos en estos últimos, no porque sean mejores, sino porque lo explicado en ellos, se puede extrapolar igualmente a los complejos. El único motivo para elegir unos u otros es la necesidad de aplicar solo N, o N más otro elemento que necesitemos.


Pero antes de explicar en qué forma administramos N al suelo mediante los abonos que podemos comprar en una tienda especializada o en cualquier gran superficie, te recomendamos que leas nuestra entrada que habla sobre el CICLO DEL NITRÓGENO.


¿CÓMO AÑADIMOS N?

Ya hemos visto que añadir N no es como añadir sal a un plato. No es tan sencillo y no está ni siquiera tan disponible. Sabemos que las plantas solo admiten el N en dos formas específicas:

AMONIO  y  NITRATOS

(NH3)             (NO3)

Primero recordar que aquí estamos hablando de aportes de N en forma mineral, los aportes de N en forma orgánica los trataremos en otra entrada.

Hay dos formas de abonar con abonos nitrogenados simples:

  • Nítrico amoniacales:
    • Esto quiere decir que son abonos con nitratos (NO3) y amonio (NH3), con las ventajas que cada uno tiene.
    • El primero es más móvil, más accesible y de disponibilidad inmediata.
    • El segundo es más lento y de acción más prolongada, ya que primero debe pasar por el proceso de nitrificación para ser asimilable para las plantas.
    • Esto convierte a estos abonos en “famosos” ya que en una sola aplicación se aporta N para uso inmediato y N para guardarlo en el suelo y que se vaya usando poco a poco.
    • Además con echarlo por encima de la tierra basta, sin necesidad de enterrar, ya que son muy solubles.
  • La urea:
    • Otra forma de aportar N es mediante la la urea.
    • Se usa tanto antes de sembrar como durante la siembra, para hacerlo de una u otra forma se debe tener en cuenta que va a suceder en los días siguientes, ya que la urea tiene grandes pérdidas en días de mucho calor o sequía por volatilización de amonio, por eso se recomienda mezclar ligeramente con la capa superficial para enterrarlo.
    • Se suele usar para crear abonos complejos, mezclada con otros compuestos moleculares.
    • Un tipo concreto de urea permite su uso en aplicaciones foliares y en fertirrigación para correcciones de N rápidas o si hay condiciones que impiden la absorción por las raíces.

 

¿QUÉ PASA AHORA QUE EL N ESTÁ EN EL SUELO?

  • Los abonos nítricos de amonio se nitrifican rápidamente. Esto libera protones en el suelo y acidifican el medio, pero para esto debemos abusar exageradamente del abono.
  • Si los abonos nítricos son de nitrato, entonces puede, o bien absorberse por el cultivo o bien perderse por lixiviación o desnitrificación.
  • Si las plantas absorben N en forma de nitratos, deben reducirlo con enzimas para tal fin (las enzimas nitrato reductasa + gasto de energía) a amonio y luego usarlo para la síntesis de proteínas.
  • También debe haber un equilibrio entre el exterior y el interior de la planta en cuanto a electroneutralidad, para mantenerla estable, las plantas cuando absorben nitratos, expulsan aniones oxidrilos (OH), lo que genera una alcalización en la zona de las raíces, algo a tener en cuenta a la hora de abonar.
  • Cuando lo que absorben es amonio, lo que la planta elimina son protones (H+), en este caso la tierra acidifica.
  • Parte de N también puede pasar a formar parte de las estructuras del suelo, quedando adherido a las arcillas (sobre el tema de las arcillas hablaremos en otras entradas).

#Jardines_Chinamada

#Todoslosdíassonbuenos

By: X-Net
In: Abonado, Bases de la producción vegetal, Jardineros Tenerife, Nitrógeno
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X-Net

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