Llámanos al
+34 628 41 82 50
Nuestro Horario
09:00 - 17:00

CIENCIA – ¿POR QUÉ HUELEN LAS FLORES?

Nacemos con una nariz capaz de oler, de tener olfato. El olfato es uno de los cinco sentidos que nos facilitan mantener una relación con nuestro entorno. Nos sirve para detectar y procesar los olores entre otras funciones.

Tenemos un quimiorreceptor en nuestra nariz que se encarga de detectar e identificar los compuestos que a él lleguen. Dicha información se envía al cerebro y la procesa, ya si el olor es agradable o desagradable, depende del cerebro de cada uno.

La nariz humana distingue más de 10 000 aromas diferentes, “dicen” que un perro supera entre diez mil y cien mil veces esa capacidad.

Las flores tienen órganos encargados de emitir sustancias volátiles aromáticas: los pétalos, los estambres o el polen. Estas sustancias se emitirán más o menos dependiendo de las condiciones ambientales, es decir, T y humedad.

Son sustancias extremadamente volátiles, que se evaporan vaya, y se extienden en el aire que rodea a la flor a lo largo de varios metros de distancia.

El aroma no se activa porque nos acerquemos nosotros e inhalemos, ya cuando nos acercamos la flor está rodeada de este aroma que sin nosotros quererlo, entra en nuestras fosas nasales y nuestras glándulas pituitarias, donde se calienta el aire inhalado y luego las células que la componen envían la información al cerebro.

Como ya hemos dicho, deben ser sustancias volátiles, en forma de gas, o incluso como sólidos pero con la cualidad de ser solubles y por tanto disolverse en nuestros flujos nasales.

La clasificación de los olores es un mundo aparte. No nos vamos a meter en ese berenjenal, pero pondremos un ejemplo: el geraniol. Como otros aceites volátiles de flores contiene carbono, hidrógeno y oxígeno, en este caso C10H18O. Es un aceite esencial de varias plantas, por ejemplo las rosas, los geranios, limones y otras especies. Se usa en perfumes y en la industria alimentaria para dar olor a sabores artificiales, como melocotón, frambuesa, pomelo, manzana roja, lima, ciruela, naranja, limón, sandía, piña y arándano.

Un estudio del ecólogo Josep Peñuelas, profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, destacó que una de las consecuencias del uso excesivo de fungicidas sobre las plantas es la eliminación de hongos y bacterias que recubren a las plantas y que de alguna manera intervienen en los aromas que éstas emiten, con las implicaciones relevantes que esto conlleva, por ejemplo, que las plantas dejen de ser atractivas para los polinizadores, las abejas entre ellos.

#Jardines_Chinamada

#Todoslosdíassonbuenos

By: X-Net
In: Ciencia, Curiosidades, Jardineros Tenerife
0
X-Net

Leave a Comment

All fields with * are required.